LA ESCUELA DE GLOSADORES DE BOLONIA


Europa ha sido y es una estructura cultural con carácter dinámico y expansivo. En el continente las instituciones universitarias han sido un instrumento cultural duradero y permanente. Sus orígenes se remontan al siglo XII, con el nacimiento de la Universidad de Bolonia (Italia), concretamente en el año 1088, siendo la universidad más antigua de Europa occidental. A finales del siglo XI todavía no existían las condiciones históricas, sociales e institucionales para poder hablar, con propiedad de esta institución.glosa.jpg

En los inicios del siglo XII, en torno a la figura de IRNERIO (1055 - 1130), se agruparon y le sucedieron varias generaciones. Primera generación discipulos de Irnerio: Bulgaro, MARTIN, Hugo y Jacobo, todos ellos pertenecen a la segunda mitad del siglo XII. De la segunda generación podemos destacar a: Rogelio y PLACENTINO, este último fundador de la Universidad de Monpelier e introductor del Derecho Romano en Francia, mediados del s XII. En la tercera generación, AZZO elaboró la Summa Codici, una glosa general de todo el Codex de Justiniano del CIC. Por último cabe destacar la figura de ACCURSIO, es uno de los grandes glosadores de Bolonia y su gran obra fue la Magna Glosa.

Los glosadores fueron los maestros de la jurisprudencia continental, se dedicaban a hacer glosas ( nota escrita en los márgenes o entre líneas de un libro, en la cual se explica el significado del texto es su idiona original, o a veces en otro idioma). Normalmente se realizan a los textos legales justineaneos, en particular al Corpus Iuris Civilis. Además, se dedicaban a la enseñanza, prestando y resolviendo casos hipotéticos. Esta actividad estaba encaminada a formar a juristas que habrían de desarrollar sus conocimientos en los tribunales como abogados o jueces.

Los glosadores emplearon una metodología de trabajo que surge debido a la necesidad de comprender y enseñar el contenido de los textos jurídicos. La glosa era una aclaración del texto que se incorporaba al mismo, constituyendo así un método analítico a través de cual se intentaba explicar las palabras del texto. Este método fue evolucionando, pasando de ser meras aclaraciones de vocablos situadas entre las líneas de los textos (glosas interlineales) a recoger reducidos desarrollos teóricos, concordancias con el texto antinomias y excepciones, adquiriendo tales dimensiones que fue necesario que la glosa estuviese al margen del texto estudiado (glosa marginal).


Uno de los mayores logros conseguidos por los glosadores es la recuperación de un derecho muerto u olvidado, es decir, la restauración de las fuentes del derecho justineaneas. El estudio sistemático del Corpus Iuris Civilis hasta lograr su completa comprensión y transformación del Derecho justineaneo en una normativa actual susceptible de ser aplicada en la práctica del momento. Los glosadores, con Irnerio al frente, se encuentran en el origen del llamado Renacimiento jurídico medieval, cuya consecuencia fundamental fue la instauración del Derecho romano justineaneo como Derecho común de ámbito europeo. Sin embargo, los primeros glosadores no llegan a considerar el Derecho romano como Derecho común, lo consideran derecho del imperio. El considerar el Derecho romano como común, solo se logrará a partir de la época de los Comentaristas.

Podemos decir que en este momento la jurisprudencia alcanzó un momento culminante. A la escuela de Bolonia acudían estudiosos de otros pueblos, atraídos por el éxito que alcanzaban en el ejercicio del derecho quienes en ella se formaban.

A mediados del siglo XIII era tan grande el nímero de glosadores, que su trabajo se fue desvirtuando. Uno de los problemas fue que la interpretación del derecho era libre y en ocasiones un glosador afirmaba algo y otro le contradecía. Todo ello creó una gran inseguridad jurídica y los glosadores y su glosa decayeron. En el s XIII nació una segunda gran corriente jurídica: los Comentaristas.




Bibliografía:
CANNATA, Carlo. Historia de la Ciencia Jurídica Europea. 1ª Ed. Madrid: Editorial Tecnos, 1996.BETANCOURT, Fernando. Derecho Romano Clásico. 2ª Ed. Sevilla: Universidad de Sevilla, 2001RASCON, César. Manual de Derecho Romano. 3ª Ed. Madrid: Editorial Tecnos, 1992